Ya es primavera…

…en el Corte Ingles ya será otoño, será una broma que les está gastando el SAP, que los tiene confundidos desde hace décadas, pero que no se confundan: es primavera.

De este invierno que quedó atrás, lo más destacable de todo, es que mi hermana ha tenido una niña, Virginia, lo que me convierte automágicamente en tio. No es plan de empezar a decir eso de que es la más guapa, que es la reina de tres o más casas, que está muy larga (los bebes son largos, no altos) para su edad, etc., por que son topicazos… aunque todo eso sea cierto y bien cierto! Pero no quiero aburrir en exceso.

Lo que si quería decir es que, si nos paramos a pensarlo, es raro que: da igual que te vomite, que te proyecte eructos en el hombro, que se haga caca en tus brazos mientras la ves apretar la cara y sonreír de satisfacción. Y después de todo eso, lo único que te dan ganas es de pegarle otro beso! Que me lo expliquen!

Viendo como pasa el tiempo, queda poco para el bautizo, que será el 28 de junio (y el SAP estará partiéndose el pecho viendo como quitan los bañadores de los escaparates). La verdad es que antes no me importaba ser su padrino, pero ahora me ha picado el gusanillo. Sin embargo, creo que tengo que ponerme a la cola, por que hay mucho politiqueo por medio, pero no pierdo la esperanza, cagonmimantu!

Un besote Virginia!

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Descanso espiritual

Es difícil arrancarse cuando se lleva tanto tiempo sin escribir, por que se acumulan demasiadas cosas que contar y no se sabe por donde empezar, así que voy a empezar diciendo que desde hace un par de días estoy disfrutando de un descanso, creo que merecido.

Después de volver de Venezuela, me marché para Nigeria. A la vuelta, ni dos días de descanso y vuelta a trabajar. Tenía muchas ganas de volver a estar codo con codo con viejos compañeros. Además, todo pintaba de vicio: se crearía una empresa nueva y me llevaría un pellizquito… ole, ole, ole! …que bonito es el amor… sobretodo en primavera…

Pero pasó la primavera, el verano, el otoño y las cosas no arrancaban. Reconozco que había demasiado jaleo del día a día como para poder abrir otra linea de negocio, pero cuando uno tiene un objetivo y una ilusión y ve que se convierte en algo que no tiene sentido (en el contexto que se encontraba la empresa), pues se viene uno abajo. Lo más triste han sido los desordenes que ha sufrido mi aparato digestivo y como en invierno las tazas están muy frias, tuve que tomar una decisión: A LA MIERDA!!!

Así que ahora me voy a tirar un mes y medio o dos rascándome la barriguita. Para empezar una semanita o más con el Ojka en Viella, leer, limpieza de trastero a la vuelta a casa, navidades con la familia y después dios dirá. Sé que el mundo no se va a parar, pero me da igual, yo me tirooooo!!!

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Shiva

Shiva es el nombre de mi perra. Es un cruce raro entre pastor aleman y otra u otras cosas. Es lo que tienen los perros que nacen en los pueblos, que no necesitan “pedigri”.

Mañana la vamos a llevar al veterinario para que le hagan unas pruebas, por que ya es mayor y al parecer tiene la columna hecha una mierda. El veterinario ya nos ha dicho que está pachucha por la edad. Aparte de la musculatura que ha perdido, le tiembla la patita derecha de adelante… está muy pachucha.

Van a ser unos días difíciles, en los que tendremos que decidir si sacrificarla o no. De todas formas, el criterio de mi padre me parece el más acertado: aguantar lo más posible hasta que ella no pueda más con los dolores. Es jodido tener que tomar esa decisión y lo más jodido va a ser que tengo yo que llevarla, por que mi padre me ha dicho que con eso no podría.

Sin embargo, quiero recordarla por todos los momentos que nos hemos dado. Desde que se la compramos a Kiko el manco por 2000 pesetas y la sacamos de un corral del pueblo.

Ella y sus hermanos nacieron debajo de un puente, cerca de la hermita, y cuando nos enteramos de que los vendían, fuimos a buscar uno. Nada más agarrarla por las axilas, la pobrecilla se echo a mear del miedo, pero después de unas horas en casa, la perra ya no se quería ir, no había que tener cuidado con las puertas: desde el principio se portó de maravilla, sabía que la queríamos.

Ha tenido la suerte de vivir al lado de la casa de campo y de que mi padre le diera entre 3 y 5 horas diarias de paseos por la casa de campo. La perra con más cabeza que he conocido, nos entendíamos todos a la perfección. Mi padre la educó de maravilla, no tenía que ir atada para no pasar sola una carretera, aunque fuera nueva para ella. Y cuando se perdía a sus cabras, la llamabas una vez y se asomaba para que vieras donde estaba, sólo se acercaba si la llamabas más veces.

Yo no la bajaba tanto, es casi imposible superar el tiempo que le han dedicado mis padres, pero recuerdo sobre todo cuando volvía tarde a casa. Siempre me quedaba acariciandola media hora antes de acostarme y ella siempre me buscaba. Más de un día me he dormido en el sofa con una mano encima suya.

Si tuviera que elegir un momento sería cuando bajamos un día que había nevado muchisimo, no se si os acordaís, fue hace varios años. La casa de campo estaba preciosa, todos los árboles cargados de nieve, de esas imágenes que te apetece recordar siempre. Estuvimos jugando con la nieve hasta que nos pusimos a hacer un muñeco y ella, entre saltos y ladridos, nos pegaba bocaos al muñeco y nos hacía a reir. Vamos, que sólo faltaba Bambi.

Sin embargo el otro día nos rompió el corazón. Nada más llegar a comer a casa de mis padres y acariciarla, empezo a quejarse. No era llorar, nos estaba diciendo que le dolía algo y se tiró gimiendo varios minutos. Me estaba hablando… joer! no es normal lo que se acaba queriendo a un animal… o si. Ánimo Shiva!!!

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Crónica de una despedida de nunciada

Bueno, a medida que crecemos van pasando cosas raras. Ahora me corto el pelo yo sólo (el resto no hace falta ni contarlo), ya no tengo ningún calzoncillo de Homer, mis amigos se van casando, etc. También se caen algunos mitos, como el de los garbanzos del tarro, que ahora viene a ser que te quedas sin garbanzos o te roban el tarro o los garbanzos que metiste en un tarro los sacas de otro… no sé, cosas muy raras (que alguien venga a beberse esta botella de crema de orujo, que me está afectando).

De todas esas tonterías, toca hablar de las bodas. De los conocidos del Labo ya han caído, que yo sepa, además de Javi y Eibe, Marbán, Juanjo… y el tito Fer!. BTW… Enhorabuena a todos! Para el día 25 le toca el turno a Eva, yavestruz como son las cosas.

El pasado día 4 fuimos a la despedida (aunque había otros planes), que era conjunta, y por fin conocí a Antonio. Yo no soy nadie para decir que me pareció mu majo (aunque sea cierto), pero si está con Eva tiene que ser buen chaval, vamos… un santo. La mayor parte de la despedida fue en un recinto habilitado para este tipo de eventos, sito en Arganda, más allá de donde me deje las pistolas hace unos años. El plato fuerte eran las vaquillas, así que nada más llegar, nos dejaron un ratito para beber y directos al ruedo.

La faena pintaba bien… hasta que me dio por hacer un recorte. A estas que empiezo a correr, noto que me tocan por detrás, me tiro y en lugar de pitar penalti me pasa la vaquilla por encima. No hay que preocuparse, nada grave, la vaquilla está bien. Para hacer honor a la verdad, hay que decir que el triunfador de la noche fue Juan y eso que era su primera vez.

Después, la cena genial. Aunque faltó un poco de tomate en la ensalada, sobró comida, algo que no me esperaba en un evento de este tipo. Incluso hubo un detallito (o detallote) en el postre para los novios. Después alguna copilla (o un vaso vacío en el caso de Javi), unos cuantos botes y las aguadillas de espuma para todos (menos para Eva, que carácter, dios mio, que carácter).

Aquella noche, la suerte no estaba de mi parte, aunque había allí una enfermera, no hubo forma de que me curara las heridas… bueno, al menos le puso un placebo a las que no se ven. Para terminar, copita en el Doblón y a plegar. Juan se vino a charlar y a dormir a mi casa. Entre eso y que el día antes le tocó a Valen, debo ser la envidia entre la comunidad gay del barrio.

Lo más importante, que todo estuvo muy bien y que ya tengo ganas de que llegue el día de la boda.

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Desvirgado a los 30… no, 31

La cruz verde es el lugar más conocido entre los moteros de Madrid y alrededores. Para un principiante como yo es un buen sitio para sentir este ambiente, para los “expertos” es un sitio de lo más normal, como el bareto de toda la vida del barrio, que cansa un poco, pero no se deja de ir.

Mira tú por donde, el pasado sábado, Ruben me dijo de ir dar una vueltecita por la sierra y claro… que vamos a hacerle, ¿no?. Después de un ratico de carretera, un embalse mu bonito y una subidita a un puerto en procesión con unos coches, aparcamos las motos para tomar un acuarius en un “Bar Paco” (que debe ser una franquicia, no es el primero que me encuentro con ese nombre y esa temática) y tomé una foto.

En la Cruz Ver

La verdad es que eso de “relajate que no te va a doler”, no funciona: lo mejor es no avisar. Ruben no me avisó y ¿Para que?. Cuando me quise enterar ya estaba hecho.

Desde la Cruz Verde empezamos a hacernos las rutillas por los pueblos de los alrededores: Robledo, Navas del Rey, etc. (etc. por que no me quedé con todos los nombres). Después de 4 horas, unos cuantos acuarios y algún que otro sustillo, ya no veía. Tenía la espalda al revés y mis partes nobles no entendían por que tenían que amortiguar todos y cada uno de los baches de la carretera.

Como experiencia, aunque parezca mentira, altamente recomendable. Y este domingo repito: tengo una escapadita hasta Segovia, en plan sólo Ducati. Nos vamos a hacer oir :P

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